Sin nada más...

Con las manos vacías me presento al mundo, únicamente ofrezco unas palabras que puedan llegar a la gente que vive aislada de sí misma y ayudar a ver lo que su interior, y el mundo entero, quiere hacerle saber.

lunes, 23 de abril de 2012

Bienvenido a la vida, joven extranjero


Durante mucho tiempo todos soñamos con crecer, con madurar y ser adultos e independientes. De pequeños nos imaginamos que seremos astronautas, bomberos, actores o actrices; esos modelos que vemos en televisión como alguien adorado por la gente o convertidos casi en héroes por alguna hazaña. Pero todos maduramos, algunos más tarde, otros antes, pero todos lo hacemos de una forma u otra.
Sin apenas pensar en ello de repente dejas de querer ser astronauta para ser jugador de fútbol, conductor de carreras o piloto; y todo porque tienes una pequeña afición con la que crees que podrás vivir toda la vida, o aún vives en sueños imposibles o en gran medida improbables.
Pero el tiempo no para, todo sigue, así llegas a un punto en el que tienes que elegir que serás en un futuro, con una mentalidad fría y está en tu propia mano ganártelo; pero aún así tienes gente que te cuida, que al fin y al cabo te dan todo hecho, no tienes que preocuparte por nada más que por eso y crees que seguirá así por mucho tiempo y tú seguirás siendo aquel astronauta que conquistó la luna.
De pronto empiezas a oír rumores, tus pequeños sueños están haciendo que otras personas lleven cargas muy pesadas. Entonces te miras fijamente en el espejo, ves que ha desaparecido ese gatito que un día fuiste, que ya no estás rodeado de dulces sueños e indiferencia; pasaste a ser el león que está atado a ciertas responsabilidades que debe cumplir. El cambio asusta, es genial jugar con un ovillo de lana mientras te preparan tu plato de leche y en cierto modo aterrador ver tu saco de responsabilidades que crece con el paso del tiempo y más aún pensar en los sacrificios que llevar esta carga puede suponer.
Pero vuelves a mirar a quienes cuidan de ti y te das cuenta que tú mismo estás subido en esa carga que llevan, es entonces cuando te das cuenta de que es hora de ayudar a tirar de esa cuerda, y entonces ves el mundo con otra perspectiva; no es uno solo quien tira de su propia cuerda, distintas cuerdas van de una persona a otra, conectadas por su amistad y la ayuda que se prestan unos a otros, creando una red que hace más fácil el diario caminar.
Y aún no acaba aquí, queda mucho camino por delante y muchas cuestas que subir, no temas la carga, sino la soledad. Ya has visto la fachada a la vida, estás un paso más cerca de adentrarte en ella.

Fdo.: ...